viernes, 1 de mayo de 2009

Arriba gris, abajo aún más

[ Este es un cuento que escribí hace unos meses. Las reflexiones que como resultado dieron, y las que me llevaron, previamente, a crearlo, circundan en la orilla del horizonte; del devenir.]

Irving P. Mejía.





“Arriba gris, abajo aún más”, Tenía razón. Parece que en algún lugar del mundo descubrieron un pozo de petroleo, evento insólito, creo que no fue mucho, no saben a ciencia cierta lo que harán con él, al menos eso fue lo que escuche hoy en la mañana, lo oí de dos ancianos que divagaban sobre los colores, era como ver la melancolía en sí misma, como cuando los recuerdos abruman, cuando el presente lo hace aún más.
Me acordé mucho del libro que me dio mi abuelo hace mucho, era un niño. Precisamente también empezaba el texto con una divagación sobre los colores. Un viejo libro de plastico, de esos como aquellos, los aún más antiquísmos de papel, por hojas. Me hubiera gustado vivir en aquellos tiempos, sin tanto ruido, cuando el silencio no era una utopía, cuando las aleaciones metálicas no eran base y vida del hombre.
El libro, tenía en la portada un mundo mitad de cristal, mitad de acero. Ahora me pregunto si el hombre, en su pensamiento creará el futuro, ¿será coincidencia?, ¿o las proyecciones en la mente humana se concretizan realmente?
El libro explicaba que cuando el petroleo se acabó y el espació para el cultivo exigió decidir si las cosechas serían para la alimentación de la humanidad o para abastecer los medios mecánicos y de transporte, algo que llamaron en aquellas épocas el biocombustible, se necesitaron tomar medidas radicales, medidas que nos han llevado a esta vida, a esta cotidianidad de rígido ambiente grisaceo; yo no sabía que la población mundial,entonces, era 6 veces menor que la de ahora.
Increible me sigue pareciendo que en el pasado se imaginaran un futuro hablando de imágenes como el de ahora, no he visto que se plasme la imagen de un mundo futuro para nosotros, las visiones más futuristas que he visto, son las de crear subplanetas, pero es algo que ya esta encima, ya sofoca. ¿Será que están por extinguirse muchos elementos? ¿O será que tendremos que vivir bajo los mismos materiales?
En tiempos remotos, explica también esa obra, con tantos automóviles dependientes de lo que fue la gasolina y después el biodisel, extintos ya, tuvieron que fundir cada auto, camión y cualquier transporte de ese tipo, porque no había (nada) que hacer con ellos, se tenían que hacer cada vez más tiraderos nuevos, cosa que reducía de nuevo el espacio del hombre.
Con la fundición de tanto desperdicio se crearon nuevas máquinas, si la electricidad ya era algo cotidiano, pasó a ser todo, así como lo es hasta ahora, junto con los avances que hacen del viento y del calor solar generadores de energía. Vivimos en medio de metal, de ruidos de metal, olor a metal.
Supe también que en la antigüedad hubo creaciones muy parecidas a las de ahora, como los molinos y siglos después las placas solares, estos aparatos rústicos, fueron desplazados por la energía electrica, por la gran maravilla que fueron las plantas hidroeléctricas, y por los “beneficios del petroleo”, es aquí donde me vuelvo a preguntar, ¿la mente humana genera las bases mecánicas de un futuro que ni siquiera alcanza a vislumbrar? Porque alguna persona ideo y materializó el molino, y quizá estuvo conciente de que algún día iba a ser desplazado por otro modelo, por una máquina, pero estoy seguro que jamás penso que después de ser desplazado sería retomado miles de años más tarde, ¿o sí?
Al tener el hombre un nuevo horizonte, le es imposible, pensar en lo que hay más allá, después de los límites de eso que llama horizonte que fue su futuro, y es nuestro pasado. Se que existieron filósofos que divagaron sobre el futuro del futuro, y muchas cosas resultaron concretadas, es cierto, pero fueron análisis del hombre, de su situación de su porvenir de su devenir; pero no de las imágenes, de cómo sería el ambiente en el que habría de experimentar eso que explicaron.
Y bién dijo un autor de aquellas épocas, antes inclusive que los dilemas del petroleo y la materia base de los sistemás económicos; que el avance, progreso, es decir el paso adelante del hombre, no está en la visión del futuro, en la proyección del mismo, sino en las honduras de su problematismo presente, Buber fue el que hizo tal aseveración. Sin embargo nunca dijo que por eso el hombre no tuviera la capacidad de creer un futuro.
La convicción, las metas, los ideales etc. de los hombres han sido en veces sí y en otras no realizadas, pero de nuevo estamos hablando de hechos, no de ambientes, mucho menos de imágenes.
En la antigüedad existieron sociedades que rendían culto a seres creados en su cerebro, imágenes que fueron transmitidas, usando un discurso ahora histórico, a la colectividad. Esta colectividad puso sus acciones, su existencia, a estas creaciones que eran representación de la posibilidad de satisfacer sus necesidades. Entonces costruyeron un tiempo, el cual estructuraron para poder medir y separar la hora de sus actos, de su vida. Siglos más tarde, los avances tecnológicos dan muestra de que ese tipo de seres existieron pero en una época en la que ni siquiera extistía esta especie ahora humanizada. En su tiempo fueron simples creaciones, ideas, representaciones de necesidades, en el pasado fueron vigilia. Ahora en mi presente son irrelevantes.
Caso contrario, a lo que es ahora nuestro entorno, fue visión del pasado, algo no tangible, sin embargo, existió una cierta planeación, se colectivizó una imagen del futuro, ahora presente, sin imaginar, los problemas que tuvo que pasar la humanidad para llegar a crear un ambiente metálico, en el que ahora respiramos. ¿El hombre entonces creó o se dedicó a generar los problemas que habrían de llevarlo a esa visión del futuro, concientemente?
Regresamos a usar modelos de invenciones arcáicas que creyeron alguna vez obsoletas, las metalizamos, y robotizamos. Los sistemas, plantas y máquinas que suplantaron a los molinos, placas solares, sistemas hidraúlicos primitivos, pasaron a ser ahora piezas pretéritas inservibles, y estas regresaron a ser el medio de producción del hombre. Un proceso dialéctico el cual tuvo como síntesis, una naturaleza metálica, con un poco de cristal, de manera que cuando llueve: “arriba gris abajo aún más”.



[foto por: Rafferty Campos Arteaga; correo: ra_f_ferty@hotmail.com]

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